domingo, 18 de abril de 2010

Nana, experimento nº 7. Capítulo 1: Fuga

La cálida luz del sol rebota contra los cristales tintados del coche, apoyo la cabeza contra la ventanilla, intentando impregnarme de esa calidez, pero nada. Todo lo que me rodea está frío, incluso los sentimientos de mis compañeros de viaje. Crueles, trajeados y con el ceño fruncido.
Me remuevo en el asiento trasero, incómoda. Vlad me mira con mala cara, siempre vigilante.
-Muy inquieta estás tu hoy.-Me parece que se huele algo, es condenadamente intuitivo. Suspiro y cierro los ojos.
-Llevamos tres horas viajando sin parar, estoy cansada.
-Cuando lleguemos a la nueva sede podrás descansar. Hemos puesto un poster de los Jonas Brothers en tu nueva habitación.
-¿Los Jonas Brothers?-pregunto asqueada. Llevo con ellos desde los doce años (ahora tengo dieciséis), y ni siquiera se han molestado en averiguar lo que me gusta.

Llegamos a una plaza llena de gente, es el momento. Me arremango el mitón negro de la mano izquierda, sin que nadie lo note, y agarro a Vlad por la muñeca. Al entrar en contacto con mi piel, empieza a temblar violentamente y a escupir sangre por la boca.
Me desabrocho el cinturón, cojo la mochila a mis pies y salgo disparada del coche.
Me mezclo con el gentío y corro como nunca lo he hecho, corro hacia la libertad. La gente a mi alrededor me mira de vez en cuando, pero no le dan importancia y continúan su camino.

Me escondo en el baño de una cafetería cercana, y abro mi mochila para sacar la cartera. 65 Euros, eso es todo lo que llevo. Todo lo que he podido robar de la antigua, y ahora abandonada, sede. Espero que dé para algo de comida y un billete de autobús a Zaragoza.

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